El tercer motivo, es una degradación natural. Las perlas son gemas orgánicas, no son minerales, por lo que su composición puede ser alterada en el tiempo. Una perla extraída de su medio natural, que es el agua, tiene una vida aproximada de 150 años.
Las capas exteriores de nácar sufren la ausencia de humedad y se resecan muy lentamente, llegando a largo plazo a agrietarse y en algunos casos según las circunstancias a amarillear, como resultado de la incrustación de suciedad en las micro grietas.
Para alargar la vida de las perlas es recomendable pasarles un paño húmedo habitualmente, para nivelar el nivel de humedad de las capas exteriores. Un baño de perlas en una disolución de bicarbonato, nunca daña al nácar, y puede tener efectos espectaculares, por su acción de eliminación de ácidos ( degradadores ) y su capacidad de eliminación de suciedad incrustada en micro gietas. No hay posibles efectos negativos en la perla, pero tengan presente que bañar el hilo que las enhebra puede debilitarlo.
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